Entonces sin más apuro que un latido
espero escuchar tú voz
alejada de los reproches del pasado
de las horas sin saber
dónde está mi corazón.
La textura delicada de la cuál
se desteje el ayer
es el hilo en la rueca del hoy.
El mañana sabrá que hacer
que hacer con mis huesos
con este esqueleto gastado.
Entonces así sin más el mundo
retoma su prisa diaria
el rugir de los motores
el latido de la ciudad.
Hay un lugar en la noche
reservado para mí
y hoy se siente vacío.
Ya jamás seremos
la noche y yo
lo que alguna vez fuimos.
No nos besaremos en los prostíbulos
ni nos absolveremos de nuestras culpas.
Ya cansados de escapar
nada más nos queda por hacer
tan solo soportar el horror
de lo que queda por venir
ese maldito amanecer.

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