Y quedó en el escritorio
una tarjeta de Navarro
que escrita por tu mano
recordaba una contraseña
de Windows XP.
Una bandera de la camaradería
y el amor que antes nos unía.
Como piratas de la ciber vida
realizando el sueño
que nunca se nos cumplió.
Lo que es vivir una utopía!
Atravesando sargazos de pesadillas
en mares de dolor se fueron nuestros días
de piratas sin temor.
El botin se volvió amarga recompensa
la tripulación escasa
la noche demasiado oscura
el mar un desafío extenso.
Todo lo que fue alegría
la tempestad
se lo llevó.
Dudaría si es que hubo recuerdos
o tan solo aquí habitan fantasmas
que esconden corazones de papel en los cajones
y te parten el corazón de verdad.
Son como conjuros tirados al futuro
cómo puñales esperándote
aunque fueron buenos deseos una vez.
Ahora son trampas.
Por eso me amparo de tus males
me persigno ante tus maleficios
me retracto de mis errores
y me hago cargo de mi mismo.
Decreto que bajen las aguas
y termine la tempestad.


