sábado, 30 de mayo de 2026

La tempestad y el conjuro.


Y quedó en el escritorio 

una tarjeta de Navarro

que escrita por tu mano 

recordaba una contraseña 

de Windows XP.

Una bandera de la camaradería 

y el amor que antes nos unía. 

 

Como piratas de la ciber vida 

realizando el sueño 

que nunca se nos cumplió.

Lo que es vivir una utopía!


Atravesando sargazos de pesadillas 

en mares de dolor se fueron nuestros días

de piratas sin temor.


El botin se volvió amarga recompensa

la tripulación escasa

la noche demasiado oscura

el mar un desafío extenso.


Todo lo que fue alegría 

la tempestad 

se lo llevó.


Dudaría si es que hubo recuerdos 

o tan solo aquí habitan fantasmas

que esconden corazones de papel en los cajones

y te parten el corazón de verdad.


Son como conjuros tirados al futuro

cómo puñales esperándote

aunque fueron buenos deseos una vez. 

Ahora son trampas. 


Por eso me amparo de tus males

me persigno ante tus maleficios

me retracto de mis errores 

y me hago cargo de mi mismo. 

Decreto que bajen las aguas 

y termine la tempestad. 

jueves, 21 de mayo de 2026

Cada momento.


Cada momento es igual:
la noche de ayer,
la pastilla de hoy,
la cena de mañana,
el estrés de siempre
y volver a empezar.
Cada momento es igual:
el minuto que pasó,
el beso que se perdió,
un suspiro que no fue
hasta tu boca.
Cada momento es igual
y no hay nada casual;
todo está programado
como si tuviese
que ocurrir así.

lunes, 30 de marzo de 2026

Planes


 



Yo tenía mis planes y dios
tenía los suyos
y como siempre
no eran iguales
nunca son iguales.

Mientras en la otra punta de la mesa ríe
el más rival de los rivales
viendo cómo al final los planes
se los lleva el diablo
guardados en un bolsillo
del que ni dios los puede sacar.

El destino manipulable llora y ríe
aplaude y se entristece
en un rincón oscuro
de esta sala de espera.

Todo al rededor parece
una experiencia surreal
las sirenas se babean
las pastillas me empiezan a gustar
las mañanas son hermosas
en la sala del hospital.

La tempestad y el conjuro.

Y quedó en el escritorio  una tarjeta de Navarro que escrita por tu mano  recordaba una contraseña  de Windows XP. Una bandera de la camarad...