Cada momento es igual:
la noche de ayer,
la pastilla de hoy,
la cena de mañana,
el estrés de siempre
y volver a empezar.
Cada momento es igual:
el minuto que pasó,
el beso que se perdió,
un suspiro que no fue
hasta tu boca.
Cada momento es igual
y no hay nada casual;
todo está programado
como si tuviese
que ocurrir así.
