domingo, 23 de febrero de 2020

Estás.




Hoy estás particularmente hermosa
la mirada te sonríe y el pelo te cae
cómo una delicada cascada
sobre los hombros.

Hoy el horizonte está rojo y el mar azul
y las penas parecen algo lejano
nada parece decirnos nada
ni la tormenta lejana
ni el silencio en la habitación.

Hoy mantienes el brillo intacto
de la primavera de tus días
e inspiras silencios que lo dicen todo
recibes algo de aquello que has sembrado.

Hoy no tienes corrompida el alma
y tus labios me queman
cómo la ceniza ardiente de un volcán
con el deseo de arder pierdo la calma
todo se vuelve un chisporroteo
y tu presencia me enamora.

La noche.

Entonces sin más apuro que un latido espero escuchar tú voz alejada de los reproches del pasado de las horas sin saber  dónde está mi corazó...