lunes, 18 de abril de 2016

Tendría que enseñarte silencios



Tendría que enseñarte silencios
de esos que cubren la boca
para que veas el amor, el dolor
y todo,
lo que una palabra puede causar.
Sin embargo ni la noche más triste
pronuncia alguna palabra.
Ni aquel animal herido de bala
ahora sí extinto de la faz de la tierra.
Ni el viejo árbol de enorme tronco
con más inviernos que la vida
se digna a decir alguna palabra
antes de caer abatido
por la codicia del hombre.
Entonces poco puedo pretender
que aprendas del silencio.
Tan majestuoso y difícil silencio
ahora entiendo por que hablamos tanto.