sábado, 25 de junio de 2011

Entonces.


Entonces quedamos solos

viejos, resecos

arrollados sobre una cama

esperando la muerte

en cualquier instante

como un alivio

como una primavera

como una suerte de río

que al fin llega al mar

y su agua dulce

se vuelve salada

y pasa a ser parte de

algo mucho más grande

de lo que jamás imagino.

Entonces quedamos ciegos

y todo a nuestro alrededor

son nubes de sonido

que vienen y van

que se entreveran

y parecen aclarar

como una noche de tormenta

que no termina más

como esa semilla

que no logra germinar

y se ablanda bajo de la tierra

se pudre

y al final

se vuelve tierra.


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